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En la actualidad estamos llevando una vida muy agitada, la rapidez en la que se está movimiento el mundo nos ha llevado a ir de un lado para el otro a gran velocidad y a aprender a hacer muchas cosas a la vez, dejando muy poco espacio para la quietud, el silencio y la tranquilidad. Nos hemos acostumbrado a estar siempre en movimiento, a veces vamos a tanta velocidad que incluso nuestra mente sigue activa cuando dormimos y en los momentos en los que estamos solos y que podríamos darle un descanso a nuestra mente buscamos que hacer como ver tv, estar en las redes, prender la radio, etc. y esto lo hacemos porque el silencio nos parece aterrador, y al parecer es mucho más cómodo estar así que enfrentarnos a la soledad.

 

Muchas veces, elegimos consciente o inconscientemente vivir una vida agitada porque nos cuesta reconocernos a nosotros mismos, entrar en la profundidad de nuestro ser y conectarnos con las emociones que nos habitan y con las situaciones del pasado que nos han causado dolor, por eso hacemos hasta lo imposible por evitar contactar con ellas, creyendo que darnos el permiso de estar allí generará dolor y sufrimiento, pero si no te atreves a entrar ¿cómo realmente sabes que la vas a pasar mal?.

 

Es muy común confundir lo que significa vivir el dolor y el sufrimiento, pues aunque parece que son iguales y que están muy relacionados hay una gran diferencia entre ellos, el dolor es necesario y en muchas circunstancias nos impulsa a crecer y a reconocer nuestra fuerza y nuestra valor, mientras que el sufrimiento es opcional, y tiene que ver con el miedo a sentir dolor, lo cual te lleva a evadir la  conexión contigo en la soledad y en el silencio.

 

La vida nos está pidiendo hacer una pausa, pausas que nos permitan parar nuestra mente y simplemente respirar, conectarnos con nosotros mismos y darnos el permiso de ver y de sentir lo que hay, si, posiblemente podemos encontrarnos con eventos dolorosos del pasado, pero el verlos, nos permite conectar con toda esa emocionalidad para expresarla y soltarla, así ir dejando a otras cargas que se va volviendo innecesarios y nos hacen la vida más pesada, que bueno sería hacérnosla más fácil y más liviana.

 

Cuando hacemos un pare en nuestra cotidianidad podemos conectar con nuestra respiración y sentir la conexión con la vida; y al estar en silencio podemos escucharnos, sentirnos, descubrirnos, comprendernos y reflexionar  sobre nuestra vida y sobre todas las posibilidades de reinventarnos en cada instante.  

Si quieres hacer una pausa en tu vida en Visión Integral te brindamos espacios para que te conectes contigo mismo desde el silencio y descubras lo que no has descubierto de ti. 

 

Laura Coy Molina

Psicóloga Integral

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