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Cuando nacemos, venimos colmados de infinitas capacidades potenciales para ser desarrolladas plenamente, esto dependerá mucho del ambiente en el cual crezcamos y de las forma en la que se nos permita ir explorándolas para desplegarlas saludablemente. 

 

Muchas veces por el tipo de crianza, las creencias familiares y culturales, el desarrollo de estas capacidades se va viendo distorsionado y comenzamos a reprimir la expresión natural de estas, y vamos cayendo en una especie de desconexión con la esencia de la vida, lo cual se ve traducido en síntomas de ansiedad, de depresión, de estrés y muchos otros que son cotidianos en nuestra actualidad, que tiene que ver con la el miedo y la inseguridad, la pérdida del sentido de la vida, la represión emocional, la falta de poder personal, la inafectividad o la excesiva sensibilidad, la imposibilidad de expresarnos auténticamente y la desconexión con la espiritualidad; todos estos síntomas nos van desconectando de nosotros mismos, y nos impulsan a vivir en pro de lo urgente dejando de lado lo verdaderamente importante. 

 

Dentro de estas capacidades encontramos: la confianza básica, que nos permite reconocer nuestro lugar en el mundo, nuestro valor y nuestra fuerza para hacerlos valer y para poner límites saludables, es la capacidad que nos da el impulso para sentir que somos capaces; El gozo de la vida que nos conecta con la capacidad de disfrutar cada experiencia de la vida y dejarnos llevar por ella, independientemente si la juzgamos como agradable o desagradable; la emotividad y el poder personal, es una capacidad que hace referencia a la posibilidad de conectar con nuestro mundo emocional y tomar de este el impulso para actuar, para movernos en la vida empoderándonos de lo que sentimos; encontramos también la capacidad afectividad que tiene que ver con el arte de abrir el corazón , para cuidarnos y cuidar, es la capacidad que nos impulsa a relacionarnos amorosamente con nosotros mismos, con los otros y con el mundo; por su parte, la inteligencia creativa no brinda la posibilidad de integrar lo que somos y expresarlo creativamente a través de nuestras palabras, nuestros gestos y todo lo que hacemos, afirmando y reconociendo lo que somos en realidad, sin miedo, sin vergüenza, solo con autenticidad y espontaneidad; la capacidad intuitiva, es la que nos permite percibir ampliamente el mundo que habitamos, y ver más allá, de lo que nuestros ojos pueden ver, y parafraseando  a Antoine de Saint-Exupéry…esta capacidad es la que nos permite ver con los ojos del corazón, pues lo esencial es invisible a los ojos y por último tenemos la trascendencia que es aquella que nos permite conectarnos con la divinidad, es decir, sentirnos seres espirituales. Independiente de la religión que elijamos para hacerlo. 

 

Cada una de estas capacidades pueden ser desarrolladas por todos los seres humanos, y como decía anteriormente dependerá del ambiente en el que crezcamos que lo haga de manera saludable o disfuncional 

 

Existen muchas manera de recobrar esas capacidades que son innatas en todos y cada uno de los seres humanos, en Visión Integral te ayudamos a reconocerlas y te brindamos las herramientas para que comiences a recordar que están en ti, y que puedas desplegarlas para que te sientas una persona plenamente viva. 

 

Laura Coy Molina 

Psicóloga Integral 

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